Comunicado No. 2: Sobre la importancia de cerrar los centros educativos

Frente a la rapidez con que se está expandiendo el COVID 19, es muy importante aprender lecciones de las experiencias de otros países, así como seguir recomendaciones que brindan expertos y científicos. De ellas se desprende que la dirección que brindan los gobiernos y el actuar de la población son fundamentales para el manejo de la crisis, evitando aglomeraciones de personas en cualquier lugar y especialmente en los centros de estudios.

Con respecto a la oferta educativa pública, para el 25 de marzo, 165 países ya habían cerrado escuelas para impedir la expansión del virus COVID-191, sin embargo, en Nicaragua los centros públicos y universidades siguen impartiendo clases y quienes asisten, junto con sus docentes, están en alto riesgo de contagio. Ciertamente una mayoría de familias no están enviando a sus hijos e hijas a clases, por lo cual el aprendizaje de estos estudiantes se afectará profundamente si no se ofrece una alternativa.

Continuar el año escolar en la forma originalmente prevista no es viable. Lo recomendable es optar por clases a distancia, explorando opciones comprobadas para impartirlas. La única acción responsable actual es cerrar las escuelas y universidades de inmediato para alcanzar un 25% de reducción2 de la tasa de crecimiento en el número de casos nuevos. Sólo así se romperá la cadena de contagio y se evitará el colapso del sistema de salud como ha sucedido en países de mayor nivel socio económico que Nicaragua.

Cerrar los centros educativos plantea retos importantes, ya que los estudiantes de preescolar y primaria no recibirán la merienda escolar, y un gran sector de la población económicamente vulnerable no cuentan con servicios de internet para aprender en línea. Sin embargo, un esfuerzo colectivo y el trabajo de todos y todas permitirá utilizar soluciones alternativas ya demostradas.

La permanencia de los estudiantes en casa conlleva obligaciones y abre oportunidades para ellos-as, sus padres y tutores. En primer lugar, los niños, niñas y jóvenes deben seguir rutinas y precauciones, en higiene y prevención, mantener lavado de manos con agua y jabón más de 40 segundos, distanciamiento social, cuidados al toser y estornudar. Los estudiantes deben quedarse en casa, no jugar en las calles o en los parques y motivarlos para que apoyen diariamente en las tareas del hogar.

Para que el aprendizaje continúe, es indispensable elaborar planes de clase a distancia. Para el diseño de estos planes se pueden aprovechar los que están en uso en los colegios privados y los materiales con que MINED cuenta. Sería ideal que en los mismos se priorice las habilidades más importantes para la continuidad del aprendizaje.

Los ministerios de educación de muchos países, entre ellos, El Salvador, Honduras, Guatemala, Costa Rica, Argentina, Chile, Perú, Colombia, junto con UNICEF, OEI, UNESCO están ofreciendo soluciones en línea para que los estudiantes de educación básica y media puedan continuar su aprendizaje. Aprovechar esta oferta debe ser una meta en Nicaragua, pero, mientras se logra usar plataformas en escuelas rurales y urbano marginales, es importante que el gobierno disponga de los dos canales oficiales para apoyar a las familias, buscando que el aprendizaje continúe.

Mientras estas decisiones son implementadas se debe promover desde la radio, WhatsApp, Facebook y/o por mensajes telefónicos, actividades variadas y amenas. Entre otras los adultos pueden contar recuerdos de vida, cuentos de camino, leerle a los niños y niñas, apoyar a los estudiantes en la realización de algunas tareas escolares, jugar juegos que sirven para educar y divertirse. Esta epidemia abre también una oportunidad valiosa para compartir tiempos en familia que de otra manera no tendríamos.

En este momento, hoy más que nunca es importante la acción concertada con la comunidad y las familias para asegurar que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, puedan seguir aprendiendo, contando con el respaldo y cuido de las familias, el gobierno, sus diferentes instancias y la sociedad civil organizada.

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