Cortesía | Confidencial, foto de Carlos Herrera

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Comunicado No. 4: Pronunciamiento ante la urgencia de implementar medidas efectivas de contención del COVID-19

Hace más de tres semanas, el Comité Científico Multidisciplinario (CCM) publicó recomendaciones basadas en evidencias científicas para el gobierno y la población nicaragüense, alertando del peligro y las medidas de prevención que deberíamos tomar frente a la epidemia del COVID-19 en nuestro país.

Hasta la fecha, no se han tomado medidas para prevenir el contagio, ni se cumplen las recomendaciones de la OMS/OPS para retardar la expansión y evitar la aparición de muchos casos a la vez. Tampoco estamos preparándonos como nación para enfrentar este inminente desastre. Una gran parte de nuestro pueblo ha decidido auto protegerse a pesar de la fuerte campaña de no hacerlo.

Por experiencia internacional, las evidencias indican que la epidemia rebasará la capacidad del sistema de salud.  Las estimaciones del comportamiento de la epidemia confrontada con la disponibilidad de camas, unidades de cuidados intensivos, equipos, respiradores y el personal, así como de equipo de protección, prevén que nuestra capacidad tampoco aguantará la demanda.

La situación en Centroamérica cada día es más clara, van subiendo los casos rápidamente,  y los gobiernos y pueblos están tomando todas las medidas de prevención del contagio, intentando que no sea incontrolable.

Es apremiante la necesidad de reflexión y diálogo transparente, con base a evidencias científicas de nuestra situación real.  Debemos dilucidar cómo evolucionará la epidemia y cuál es nuestra capacidad real de generar UNA RESPUESTA NACIONAL para abordarla. En este sentido, instamos a todos los sectores de la sociedad nicaragüense y principalmente al Estado y Gobierno de la República de Nicaragua a la búsqueda de la salud y la preservación de la vida.

A fin de motivar la reflexión, el diálogo y la acción urgente, expresamos nuestras principales preocupaciones, que traducen las que expresan cada día y con más fuerza, amplios sectores de la población:

  • No contamos con un programa nacional de prevención del contagio ante el COVID-19 y existe incertidumbre de cómo se manejará esta epidemia de forma técnica, científica y transparente.
  • Cada día que pasa nos aproxima a la inminente fase de expansión acelerada de la epidemia en nuestro país.  Ya estamos en la fase previa al registro de una curva que ascenderá rápidamente en las próximas semanas.
  • No se conoce el verdadero uso de las pruebas de PCR que solo el MINSA posee para precisar un diagnóstico correcto; ni se expone al público los resultados de exámenes a los contactos de pacientes infectados. Las pruebas están restringidas y, lo que se reporta, no permite verificar un adecuado uso epidemiológico. La restricción de la prueba al antecedente de nexo con viajeros del exterior, no permite  precisar si otros casos con síntomas similares son COVID-19 o no.  Esta investigación es necesaria ya que en todos los países se presentó inicialmente como incrementos de casos de neumonías atípicas.
  • En la fase epidémica en que estamos y con todas las fronteras cerradas, se requiere un cambio de estrategia en la vigilancia con búsqueda proactiva de casos positivos.  Además, una estricta identificación y control de todos sus contactos, siendo lo principal la ubicación poblacional y territorial. 
  • No se puede tranquilizar ni orientar a una población desinformada y que día a día no puede diferenciar qué cosas son ciertas o cuáles no. La transparencia y claridad en la comunicación están ausentes y no abona a motivar una actitud más activa para prevenir el contagio.
  • Preocupa la capacidad del sistema de atención en términos de infraestructura, equipamiento, camas y personal no capacitado, más aún, al continuar enfatizando que todo está preparado y controlado, cuando a la fecha tenemos la tasa o riesgo de fallecer por COVID19 más alta de la región.
  • Insistimos en la necesidad de no reanudar clases en todos los niveles del sistema educativo.  Las posibilidades de contagio en aulas y locales es muy alta, igualmente el riesgo en calles, parques y medios de transporte. Colocar a estudiantes, padres de familia y personal del sistema en la duda de optar entre proteger a niños, niñas, adolescentes y jóvenes o cumplir obedientemente normas y políticas, es generar una condición injusta que impide la necesaria unidad en la ciudadanía.
  • Compartimos la preocupación por los efectos posiblemente devastadores de la epidemia del COVID19 en la débil economía del país, más aún con dos años previos de decrecimiento, pero la experiencia indica que esa preocupación no puede fundamentar la no adopción de medidas de distanciamiento social y mucho menos promover actividades económicas que incrementan la aglomeración de personas.

Frente a ello, queremos expresar algunas consideraciones fundamentales:

  • La salud y la vida de la población debe prevalecer a las condiciones de la economía.  Ésta puede recuperarse, la vida no.
    • Es evidente que la economía ya está afectada por el COVID-19, pero sin regulaciones estatales y con las desigualdades prevalecientes, los efectos se concentran en los más vulnerables.
    • Argumentar la libertad de trabajar para familias en las que el alimento de hoy depende del trabajo de hoy, es casi inhumano.  No sólo desconoce la obligación del Estado en su protección con políticas públicas de compensación con comprobada eficacia, sino que para la familia representa precisamente la ausencia de libertad para decidir entre protección y sobrevivencia. Sin protección estatal se impondrá la exposición al riesgo, sin seguridad del ingreso, ya que habrá menos clientes en las calles y mercados.
    • Es posible aún concertar medidas en instituciones públicas y privadas: promoviendo trabajo desde la casa, enviar a su domicilio a mayores de 60 años, establecer restricciones a muchas actividades económicas que no son esenciales como recreación, turismo, eventos deportivos, entre otras aglomeraciones que favorezcan el contagio.
  • El CCM expresa con toda claridad su plena disposición a intercambiar conocimientos, información y experiencias con el Gobierno y con todos los sectores que consideren que debemos fortalecer, con evidencias científicamente comprobadas, las decisiones que afectan a toda la colectividad. El Gobierno debe asumir con mayor claridad y transparencia el liderazgo que su responsabilidad impone.
  • El CCM queda en espera de cualquier comunicación que facilite el encuentro para la búsqueda de condiciones que protejan con mayor efectividad la salud y la vida de todos los nicaragüenses. En tanto eso suceda, la responsabilidad que nos compete nos obliga a continuar con nuestra labor educativa y de asesoría con el pueblo en general y con los grupos sociales que demandan nuestra colaboración.
  • Nuestros comunicados y recomendaciones son útiles a las familias, a las comunidades, a trabajadores de la salud, a líderes comunitarios, a alcaldes y concejales, al sistema educativo. A todos y a todas las nicaragüenses, reiteramos nuestro llamado a protegerse, la mejor opción en esta situación es quedarse en casa y sólo salir cuando es imprescindible. Si salís de tu domicilio, debés tener autocuidado, mantener distancia de más de metro y medio de los demás, saludar “desde lejitos”, no tocarse la cara y lavado de manos por más de 40 segundos y siempre tener cuidado de no llevar el virus al regresar a casa.
  • Estamos a disposición de toda la población en https://www.comitecientificomultidisciplinario.org

1 comentario en “Comunicado No. 4: Pronunciamiento ante la urgencia de implementar medidas efectivas de contención del COVID-19”

  1. Ya las autoridades del país, Minsa y OPS desde antes que entrara el virus a Nicaragua, han dotado a la población de suficiente información y procedimiento ante la situación. Los opositores han sembrado la campaña de desacato al Minsa pidiendo a la población que no permitan a los brigadistas de salud y menos que los vacunen. En esta crisis mundial los oportunistas han encontrado la manera se continuar recibiendo dinero para acabar el trabajo del gobierno de Nicaragua.

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