Cortesía Confidencial, foto de Carlos Herrera

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Comunicado No. 5: Recomendaciones y consideraciones dirigidas a trabajadores de salud

La pandemia de COVID-19, sigue en su acelerada expansión global causando estragos y dolor. En Centroamérica, desde su inicio, ha mostrado una fuerza preocupante. Es un virus nuevo.  La humanidad ha tenido que aprender sobre la marcha de los aciertos y errores cometidos en la adopción de medidas de prevención, en la estrategia de búsqueda de casos, realización de las pruebas, vigilancia de contactos, en la atención a sospechosos y de los enfermos detectados.

El esfuerzo y sacrificio de las y los trabajadores de la salud que han estado en primera línea con las acciones de prevención y atención es enorme, incluyendo en todas las áreas de trabajo donde aseguran el funcionamiento de las unidades de salud, aún a costa de su salud y de su vida. Este noble esfuerzo ha permitido el metódico trabajo de evaluar, investigar y recomendar las mejores opciones basadas en la evidencia. Es un aprendizaje muy costoso, pero también son muy valiosos los logros alcanzados en el conocimiento científico, cuya utilidad se demuestra día a día con claros resultados comprobables.

Nos llena de orgullo la abnegación y entrega que han demostrado todos los profesionales y técnicos que conforman el personal de salud, en la ardua y dolorosa lucha contra la pandemia de COVID-19 a lo largo y ancho del planeta.  A partir de este reconocimiento, el Comité Científico Multidisciplinario (CCM) quiere invitar y llamar la atención de todas las personas que hoy laboran en unidades del primer nivel, en clínicas y en hospitales del sector público y privado de Nicaragua, para expresar algunas consideraciones que, basadas en evidencias científicas comprobadas, serán de utilidad en momentos de incertidumbre y apremio:

  1. Por formación, experiencia y responsabilidad ética con la salud de las personas, los trabajadores y trabajadoras de la salud estamos comprometidos con la búsqueda y aplicación del conocimiento científico más actualizado como fundamento en que basamos nuestras decisiones. La acelerada expansión del COVID-19 y el rápido avance de la ciencia en esta pandemia, hace más exigente nuestro compromiso de verificar opciones que preserven la salud y salven vidas.
  2. Debe asegurarse que todas las áreas de trabajo cuenten con protocolos y planes científicamente fundamentados y actualizados.  En base a ellos, los trabajadores y trabajadoras deben haber recibido una capacitación adecuada en su aplicación.  Cada equipo de trabajo debe evaluar la disponibilidad y calidad de estos protocolos, sus equipos de protección personal y sus propias capacidades de ejecución. En el caso de identificar carencias, debe demandarse a los niveles gerenciales su adecuada revisión y el completamiento de estos.
  3. La aplicación de normas, protocolos y planes debe ser evaluada de cara a los resultados, facilitando la discusión colectiva en los equipos de trabajo y la asesoría de parte de profesionales más experimentados. Se requiere contar con acceso a información y asesoría científica en la red de comunicación digital.
  4. Debe ser de máxima prioridad la protección de la salud y vida de los trabajadores de salud. Además de ser responsables consigo mismos/as y con sus familias, se trata también de ser responsables con toda la población. La creciente denuncia mundial de contagios y muertes en el personal de salud ha puesto en evidencia la pérdida de capacidad de respuesta en la primera línea de combate a la epidemia. Tenemos la obligación de exigir y usar adecuadamente los equipos de protección personal, demandando su disponibilidad en calidad y cantidad adecuadas, según su exposición al riesgo.
  5. Los trabajadores de salud, debemos ser más responsables y ejemplares con las medidas de protección; desinfectar las áreas de trabajo y de descanso (portar botellita de solución clorada y desinfectar instrumentos, superficies y objetos), mantener la segura distancia física, protegernos con el lavado de manos con agua y jabón por más de 40 segundos, al transportarnos de ida y de vuelta, así como al llegar a casa para proteger a su propia familia.
  6. Se deben eliminar las condiciones que generan altos niveles de estrés y cansancio excesivo en los trabajadores y trabajadoras de la salud que laboran en el contexto de esta epidemia. La experiencia mundial indica que se generan mayores riesgos y se reducen capacidades de atención. Debe darse prioridad a la organización de los servicios según horarios y días, que permitan el adecuado descanso reparativo. El disponer de atención psicológica adecuada al personal de salud ha obtenido notables resultados positivos.
  7. Es imprescindible que el personal de salud conozca la situación real a la que se enfrenta. Debe analizarse diariamente la información epidemiológica y de servicios, tanto la que se registra en la propia unidad de salud como la que se produce en otras unidades del territorio y a nivel nacional.
  8. Es ineludible que las instancias de dirección y todos los equipos de trabajo dispongan de información completa, veraz y oportuna, a fin de mantener un análisis actualizado de la situación y posible comportamiento de la epidemia en la población y territorio bajo su responsabilidad y de las condiciones en los servicios.  De esta manera se pueden reorientar y ajustar los planes y protocolos.
  9. El personal de salud, por su rol y como unidad de servicio, deben vincularse con su entorno social y ejercer su liderazgo y asesoría científica con la población y las diferentes instituciones gubernamentales y sociales en el territorio con el fin de motivar y orientar el compromiso de todos en su propio beneficio.  Es nuestra responsabilidad ser transparentes con la información epidemiológica y propiciar su análisis territorial y multisectorial a fin de consensuar medidas locales de prevención basadas en la higiene, mantener y mejorar servicios (agua, basuras, transporte) y el distanciamiento social. Las acciones educativas, basadas en la evidencia, fortalecen la prevención del contagio en las comunidades reduciendo la tensión en los servicios y mejorando la efectividad del trabajo en las unidades.
  10. Como parte de nuestro compromiso y responsabilidad, el CCM, pone a disposición de todos los trabajadores y trabajadoras de la salud, sus recursos de información científica y asesoría técnica, aspirando dar un aporte útil y confiable, ante la grave situación que se avecina. Estamos a su disposición en nuestra página WEB: http://comitecientificomultidisciplinario.org/ y en los canales de comunicación directa que allí se incluyen.

Juntos todos y todas podemos…    La salud está en nuestras manos

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